Uno de los mayores temores antes de empezar un tratamiento de ortodoncia es el dolor. Muchos pacientes llegan a la consulta preguntando: «¿Me van a doler los brackets?» o «¿Podré comer con normalidad?». La buena noticia es que hoy en día, gracias a la evolución de los materiales y técnicas, el tratamiento es mucho más cómodo y llevadero que antes.
Vamos a aclarar algunos mitos comunes y explicar la realidad:
- Mito 1: Ponerse los brackets duele
- Verdad: La colocación no duele en absoluto. Es un procedimiento totalmente indoloro. Lo que puede aparecer en los días posteriores es una molestia leve o presión, especialmente al masticar, que dura 2-3 días y se controla fácilmente.
- Mito 2: El dolor es constante durante todo el tratamiento
- Verdad: No. La sensación de presión solo aparece puntualmente, tras los ajustes. En el día a día, el tratamiento es completamente tolerable. Además, cada vez más personas optan por sistemas de ortodoncia más suaves, como brackets de baja fricción o alineadores invisibles.
- Mito 3: Los brackets causan heridas en toda la boca
- Verdad: Al principio puede haber una ligera irritación en labios o mejillas mientras la boca se adapta, pero esto mejora en pocos días. En caso de molestias, usamos ceras protectoras y productos calmantes.
- Mito 4: No podré comer nada
- Verdad: Podrás comer con normalidad, simplemente evitando alimentos muy duros, pegajosos o crujientes. Al principio es recomendable llevar una dieta más blanda, pero rápidamente te adaptarás.
Entonces… ¿es un tratamiento doloroso?
No. El tratamiento ortodóncico no debería considerarse doloroso. Es normal sentir cierta presión tras los ajustes, pero no debe impedirte hacer vida normal. Además, con técnicas modernas y un enfoque cuidadoso, todo está orientado a minimizar molestias.
